Buscar
Filtros
Cerrar

LA FUERZA QUE NOS UNE- OCTUBRE 2016

La fuerza que nos une por Alejandro Corchs

La fuerza que nos une, por Alejandro Corchs

 

Recuerdo el entusiasmo que sentí cuando en primero de liceo me enseñaron el “método científico”:

 

  1. Observación

  2. Hipótesis

  3. Experimentación

  4. Teoría

  5. Ley

 

Admito que a priori no me gustó lo de escribir sobre la “ciencia”. Conozco a quienes, en su nombre, esconden la desconexión consigo mismos. Igual que otros lo hacen en nombre de la religión que profesan.

La separación entre Ciencia y Dios es el recorrido que hizo la cultura occidental. Otras culturas milenarias no necesitaron transitar el conocimiento como una lucha entre dos bandos. Por ejemplo, la medicina China, el Taoísmo, los Vedas del Hinduismo, y antes que ellos a los Rishis, a quienes según las sagradas escrituras Dios les dictó en directo la sabiduría amorosa que ellos llaman la ciencia del autoconocimiento.

Lo mismo sucedió con los pueblos originarios de América, con ejemplos tan claros como los Mayas y los Guaraníes, que desarrollaron grandes conocimientos con rigor científico, sin tener que pelearse con Dios.

Hecha la salvedad, tomo la oportunidad para agradecer el camino de nuestra cultura occidental, que nos trajo hasta este momento, en el que estamos vivos. Dentro de esta cultura. Por eso agradezco todo lo que ocurrió. Todo lo que confluyó, y por ende nos permitió encontrarnos a través de este artículo, aquí y ahora. Y dejo constancia de que siempre hubo, hay, y habrá otras formas posibles.

Hace muchos años, un anciano Guaraní me enseñó que había muchos senderos que llevan a la cima de la montaña, y que las personas tienen la costumbre de juzgar el sendero que andan los otros: “Aquel camino es más fácil. Aquella forma es más verdadera. Aquella forma es falsa”.

Las personas hacemos eso cuando estamos inseguros de nosotros mismos, y por ende de nuestro propio camino, me explicó. ¿Llegaré arriba? ¿Estaré en el camino correcto? ¿Si a esa persona le va bien por ese camino, tendré que cambiarme de camino?

Este hombre sabio me explicó que estaba bien observar el camino de los otros porque había mucho para aprender, pero me aclaró que juzgar o enjuiciar un detalle de otro camino, sin haberlo recorrido, era una pérdida de tiempo.

Muchos años antes, un amigo médico y doctor en medicina China, utilizó la misma metáfora para explicarme que Dios es la cima de la montaña, y que no importa qué camino recorre cada uno: “Los que llegan a la cima ven el mismo paisaje, y eso, para mí, es Dios”, me dijo con alegría.

Este mismo amigo tenía una paciente muy amargada, que le decía que no creía en Dios, y que, por mucha fuerza que hacía, ella no podía creer.

-¿No hay nada que le haga sentir amor? -le preguntó mi amigo.

-Mi nieto, el más chico, cuando ese mocoso corre hacia mí, siento algo en el corazón. Ese desfachatado hace conmigo lo que quiere.

-Eso que siente es mi Dios: ¡Se llama Amor! -respondió el doctor, al que todavía se le iluminaba la cara mientras recordaba el momento.

¿Cómo hago para no caer en la tentación de creer que mi sendero es el único verdadero?

¿Cómo hago para no esconderme en la soberbia de la inseguridad, cuando otra persona hace algo diferente, y le hace bien?

A mí me ayuda sentir que cada triunfo de otra persona, es mi triunfo. Es que si no hago eso, solo me quedan los celos o la envidia, y yo no quiero eso para mí. Por eso elijo sentir la alegría de nuestro triunfo.

Además aprendí a reconocer que recibí, y recibiré, ayuda de todas las formas y de todos los saberes. Por eso cada triunfo de la humanidad, es mi triunfo. Agradezco el esfuerzo que hace una científica, un sacerdote y un ateo. Y rezo para que, de vez en cuando, se acuerden de la frase que dijo el maestro Tabarez: “El camino es la recompensa”.

Es buena práctica para todo ser humano, de vez en cuando, ver lo que nos espera al final del camino.

Con todo cariño, hasta el mes que viene,

 

Alejandro Corchs Lerena es hijo de Desaparecidos de la dictadura militar argentina, en diciembre de 1977. Gracias a un largo recorrido, hoy es Hombre Medicina, Custodio de la Sabiduría de los Pueblos Originarios de América y escritor best seller.

Es asimismo terapeuta en Tanatología y terapeuta de grupo, pareja, y familia, formado en el Centro Gestáltico de Montevideo.

Gestó en familia el nacimiento de una comunidad, hermosa reserva de flora y fauna autóctonas, integrada por familias de diferentes filosofías, que acordaron reunirse para construir un espacio que honre y respete la vida y la diversidad.

Es cofundador de Purificación, centro de crecimiento humano.

Su camino de escritor incluye “Trece Preguntas al Amor”, “El Camino a la Libertad” en coautoría con Alejandro Spangenberg, y su saga autobiográfica: El Regreso de los hijos de la Tierra, capítulo uno: El camino del Puma. Capítulo dos: La unión de la familia. Capítulo tres: Viaje al corazón. Libros editados en habla hispana. Ahora está en pleno lanzamiento de su libro: “Yo me perdoné”.

Todos sus libros están en formato digital en www.alejandrocorchs.com